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Hablando Sanamos
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La rabia contenida es la sumatoria de fracasos en la pelea por la vida. Cada derrota añade irritación al sórdido torrente del resentimiento. La ira y el enojo son afectos – en la teoría psicoanalítica el afecto es descarga en el cuerpo; y el sentimiento, su percepción- del pobre manejo de la pulsión agresiva. La ira es un componente adaptativo necesario en la evolución del hombre: la caza, la defensa y la conquista del territorio. No se trata de controlarla. Los afectos son descargas somáticas difícilmente regulables. Si la agresión alcanzara su objetivo como vencer al enemigo, la ira perdería sentido. En cambio, si el adversario nos doblega, la impotencia generaría furia.
 
La rabia contenida es la sumatoria de fracasos en la pelea por la vida. Cada derrota añade irritación al sórdido torrente del resentimiento (re-sentir, volver a sentir). Los accesos furiosos son una descarga autonómica. En criollo, calenturas que nos inflaman, ponen en llamas a los mecanismos de regulación que se disparan a su máximo nivel: aumentan frecuencia cardíaca, la presión arterial, variabilidad cardíaca, las hormonas del estrés se disparan y se liberan factores proinflamatorios. Esta conjunción amenaza la salud en general psíquica y cardiovascular en particular. La culturización nos aleja y atempera las reacciones adaptativas más atávicas. La función simbólica del lenguaje instituida como normativizarte dentro del complejo de Edipo y prolongado dentro de los lazos sociales, desarrollan mecanismos de control.
 
La sociedad sabe del perjuicio que acarrean el sobrepeso, el tabaquismo o el sedentarismo. Pero todavía no hemos adquirido cabal conciencia de que el desarrollo de la comunicación y de redes sociales amplias y presenciales (lo mediatizado no estimula la capacidad de convivencia) son los recursos que modulan y atemperan la ira promoviendo salud y armonía social.
 
Información Recopilada por el Equipo de Ser Mamá Hoy
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Golosinas vs Frutas
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La demanda sólo de cítricos ya sirve para superar a los productos confitados, pero los segundos aumentan cada año. Con la obesidad en aumen­to, cabe preguntarse qué, además de las comidas principales, ocupa la dieta de las personas. La oposición na­tural podría ser la de frutas versus golosinas, aunque a es­tas últimas los nutricionistas prefieren no demonizarlas, ya que no consideran correcto im­poner el concepto de "alimentos malos y alimentos buenos".

 

Según la Asociación Distri­buidores de Golosinas y Afines (Adgya), el mercado de las golo­sinas azucaradas y chocolates "es uno de los sectores más di­námicos". Y, afirman desde la entidad, que "históricamente, ha manifestado un crecimiento promedio aproximado del 6 por ciento anual". El consumo de golosinas por habitante supera levemente los 4 kilogramos al año y, dentro del segmento es­pecífico de las galletitas, nues­tro país presenta uno de los consumos más altos del mundo, donde cada habitante consume cerca de 10 kilos por año.

 

Hay 100.000 puntos de venta en todo el país bajo distintos formatos: quioscos, minimercados, drugstores o maxiquioscos. A diferencia de las verdulerías, tienen mayor extensión horaria y en muchos de ellos hasta se trabaja las 24 horas, lo que ex­plica que en múltiples oportu­nidades se acuda a ellos para "resolver" una comida.

 

No hay información comple­ta en el país sobre el consumo total de frutas. Sin embargo, de acuerdo con datos de Federcitrus, que nuclea a productoras citrícolas de todo el país, en 2010 -último año del que la entidad ofrece estadísticas - hubo un consumo aparente de 10,15 kilos de naranjas por habitante; 4,3 kilos de mandarina y 1,9 kilo de pomelo. La mala noticia es que en todos los casos cayó con res­pecto a 2009, cuando se compra­ron 13,2 kilos, 4,5 kilos y 2,6 ki­los, respectivamente.

 Información Recopilada por el Equipo de Ser Mamá Hoy

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El Poder de las Manzanas
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Frutos del manzano, sím­bolo de la tentación y lo prohibido. Poseen una gran versatilidad en la cocina, se pueden utilizar como ingre­diente principal o para acom­pañar otras recetas, tanto tradicionales como también las más exóticas.

La manzana es una de las fru­tas más completas y enriquecedoras. Su piel es brillante, lisa y de diferentes colores; verdes, rojas y bicolores. Con sabores y aromas diferentes, pero similares propiedades. Es muy refrescante e hidra­tante, ya que posee un 85 por ciento de agua. Su azúcar es la fructosa y, en menor pro­porción, la glucosa y la saca­rosa, de rápida asimilación. Aporta escasa cantidad de vitaminas C y E, de acción an­tioxidante. Es rica en fibra, mejora el tránsito intestinal y entre su contenido mineral sobresale el potasio, necesa­rio para el sistema nervioso y la actividad muscular.

Su con­tenido de fósforo mejora la actividad mental. Contiene pectina, una fibra que dismi­nuye el colesterol. Es rica en aminoácidos esenciales y contiene excelentes fitoquímicos como los flavonoides, catequina y quercetina, que ayudan a la salud del cuerpo y que se encuentran principal­mente en su piel. Rallada, es astringente y cruda, mejora el movimiento intestinal. Tam­bién brinda sensación de sa­ciedad, y más si la consumi­mos con cáscara. Por su bajo aporte de calorías (59), lo pro­hibido es sólo un mito. Es ideal como tentempié cuando nos ataca el hambre entre horas. No te podés perder su poder.

 
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