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Miedos Típicos
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Sensaciones de miedo más frecuentes durante el embarazo

Engordar demasiado, no comer lo correcto, que se adelante el parto, no hacer sufrir al bebé... Son tantos los temores ante un embarazo que resulta importante que la mamá pueda determinar qué es real y qué mito.

El miedo es un mecanismo de defensa. Se trata de una emoción tan potente que por momentos bloquea a las personas hasta niveles insospechados. Se percibe una sensación de peligro que a veces se funda en una señal real, pero que por lo general está basada en desconoci­miento, en temor a lo desconocido. Son tantas las novedades que se experi­mentan durante el embarazo que es absolutamente normal tener incertidumbre, más tratándose de un momento tan importante en la vida. En mayor o menor medida, todos los padres, sobre todo los primerizos, tienen inquietudes de lo más variadas. Por eso es importante poder discernir, y para eso lo único que sirve es la información. Éstos son los 10 miedos más clásicos que sufren las embarazadas y las respuestas a ellos.

 
ABORTO ESPONTÁNEO. Si la mamá se hace los controles correspondientes, los riesgos de perder al bebé se reducen. Las probabilidades, en buenas condicio­nes de salud, son bajas. Y si llegara a ocurrir una vez, no quiere decir que vol­verá a suceder.
QUE EL BEBÉ TENGA PROBLEMAS DE SALUD. En la actualidad son varios los exá­menes prenatales que la embarazada puede hacerse para detectar cualquier anomalía en el bebé. Cuanto antes se tenga un diagnós­tico, mejor se podrá actuar.
APLASTAR AL BEBÉ AL DORMIR. A medida que crece la panza, ciertas posicio­nes para dormir se dificultan. Pero es impo­sible aplastar al feto como consecuencia de una mala postura. Los especialistas reco­miendan que la mamá duerma de costado, hacia el lado izquierdo.
NO ESTAR NUTRIENDO AL BEBÉ. Está asociado al temor de algunas embarazadas que creen que están comiendo mal y así no alimentan bien a sus hijos. Lo ideal es con­sultar con un profesional. Estos incluso pue­den llegar a recetar algún suplemento vitamínico en caso de ser necesario.
LASTIMAR AL BEBÉ EN LAS RELACIONES SEXUALES. Es un mito que no tiene ningún fun­damento. No hay ningún riesgo ni está contraindicado, salvo pocas excepciones.
QUE SE ADELANTE EL PARTO. Con los controles necesarios, la fecha de parto es bastante precisa. De todas maneras, es importante que ante cualquier eventualidad la mamá comunique de inmediato lo que le está ocurriendo y que se dirija al médico.
AL PARTO EN SÍ. Este miedo se inclina hacia el dolor físico o la desconfianza de muchas mujeres en sí mismas para atrave­sar el momento. La mejor forma de comba­tirlo es con información. Los cursos preparto suelen ser de mucha utilidad.
NO PODER EJERCER EL ROL DE MADRE CORRECTAMENTE. Muchas mujeres pien­san que no están preparadas para ser mamás. Otras que van a repetir los errores que cometieron con ellas sus propios padres. Lo cierto es que es un rol que luego de los nueve meses surgirá con espontaneidad. Es importante también la ayuda de la pareja. El hijo no es sólo de la madre.
NO RECUPERAR LA FIGURA, A NO VOL­VER A SER LAS MISMAS. El embarazo no es el mejor momento para pensar en esto. Pero muchas mujeres imaginan que les quedará el cuerpo distinto después de tener al bebé. Con controles sobre el peso de la madre y gimnasia posterior, los kilitos de más se van y es posible volver a tener el cuerpo de antes.
PERDER EL VÍNCULO CON SU PAREJA. La felicidad que traerá un hijo a la vida de sus padres es inconmensu­rable. Sin embargo, ambos tendrán que tomarse un tiempo para reflexionar sobre cómo querrán que crezca el niño, sobre qué planes tienen como familia. Esto no impli­ca perder espacio como pareja, sino resignificarlo.
PACIENCIA EXTRA. Las fluctuaciones emocionales también están relacionadas con la revolución hormonal. Es esperable que aparezcan. Comprenderse es clave.
Miedos y antecedentes
Los miedos de las embarazadas tienen que ver con su historia previa. Obviamente no es el mismo temor el que tiene una mujer que ya perdió uno o dos embarazos que el de una primeriza o el de quien lleva adelante un embarazo patológico. La mujer que ha perdido embarazos tiene un temor permanente a una nueva pérdida, motivo por el cual hay que trabajar sobre la causa pro­bable de ésta para que no se repita. A la vez, hay que contener a la pareja, que vive con angustia y ansiedad cada día que avanza el embarazo. Tampoco es lo mismo aquel embarazo desea­do que un embarazo aceptado. En líneas gene­rales y dependiendo de los antecedentes de la pareja, los miedos más frecuentes son el temor a la pérdida del mismo a cualquier edad de gestación, el temor que se genera cuando en el decurso del embarazo aparece algún factor intercurrente (ya sea de la salud de la madre o del feto), el miedo ante la situación propia del nacimiento, la incertidumbre acerca de cuán­do se va a desarrollar el evento del nacimien­to y el temor sobre qué podría pasar en el cuerpo de la madre. Luego, hay otros temores que están relaciona­dos con lo social: la transformación de la estructura corporal, los cambios que produce en la relación de la pareja la presencia y nece­sidades de un bebé, la incorporación del hijo a la familia y la incertidumbre acerca de cómo va a ser la vuelta a casa.
 
Información Recopilada por el Equipo de Ser Mamá Hoy
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Atención: Cuidarse del Mercurio
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Lo que debemos saber sobre el Mercurio 

Si una mujer es expuesta a niveles altos de mercurio antes y durante el embarazo, su salud y la del bebé puede verse amenazadas. Una mujer puede tomar ciertas precauciones para ayudar a reducir la cantidad de mercurio expuesta para ella y su bebé.

 

El mercurio es un metal que se encuentra naturalmente en varias formas. Es un líquido lustroso y gris que se usa en los termómetros. El mercurio se puede evaporar en un vapor incoloro e inoloro. Se puede juntar a otros materiales para formar compuestos que son peligrosos para la salud humana.

 

¿Cómo se expone una persona al mercurio?

 

Las personas se pueden exponer al mercurio al respirar el aire, consumir alimentos y beber agua contaminada por mercurio. El mercurio también puede entrar al cuerpo a través de la piel. Está presente naturalmente en el aire que respiramos. También puede ser liberado al aire al:

·         Quemar deshechos o basura

·         Quemar carbón en plantas industriales

·         Realizar ciertos procesos industriales

 

El mercurio en el aire eventualmente cae a la tierra y se acumula en los océanos, lagos, ríos y arroyos; produciendo que los peces en estas aguas lo absorban, y así, llegar hasta las personas. Sin embargo, no es la única forma de estar expuestos a este metal. Los tres tipos de exposición son:

·         Empastes dentales

·         Termómetros rotos

·         Bombillas rotas, fluorescentes o de alta intensidad.

 

Los riesgos a la salud

 

El mercurio puede dañar muchas partes del cuerpo, incluyendo el sistema nervioso, los pulmones, riñones, la visión y audición. La severidad del riesgo depende de la cantidad de mercurio a la cual la persona es expuesta, siendo más riesgoso para los niños que para los adultos. Los bebés expuestos al mercurio durante el embarazo, pueden sufrir daños severos al sistema nervioso y hasta puede causar la muerte. Pueden sufrir daños cerebrales, discapacidades de aprendizaje y pérdida de audición.

 

Comer pescado durante el embarazo

 

El comer pescado con mucho mercurio puede ser riesgoso. El riesgo es más serio para los fetos. Las mujeres embarazadas y mujeres que están pensando en quedar embarazadas deben evitar el pez espada, tiburón, carita (king mackerel) y blanquillo (tile fish). Estos pescados pueden contener niveles potencialmente peligrosos de mercurio. Es recomendable consumirlo pocas veces a la semana.

 

El mercurio en el trabajo

 

Las mujeres embarazadas deben evitar trabajar en donde puedan estar expuestas al mercurio en forma de vapor o líquido. Si usted tiene preguntas sobre la exposición en el lugar de trabajo, hable con su profesional de la salud, preferiblemente antes de que quede embarazada.

 

El mercurio en los empastes dentales

 

Algunos empastes dentales contienen mercurio. En 1997, la Dirección de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) evaluó casi 60 estudios sobre la exposición al mercurio y los empastes dentales. La FDA concluyó que los riesgos a la salud son bajos y que no existe la necesidad de cambiar las prácticas dentales. La Organización de Salud Mundial está de acuerdo con esta evaluación. Mientras tanto, los dentistas han empezado a usar materiales que no contienen mercurio. Sin embargo, los gobiernos de Canadá, Alemania y Nueva Zelanda recomiendan que las mujeres embarazadas eviten los empastes dentales que contienen mercurio. Hable con su dentista si tiene preguntas o preocupaciones sobre los empastes dentales.

 

Información Recopilada por el Equipo de Ser Mamá Hoy

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