La Señora Tortuga va a la Boda
Una tarde, la tortuga Rita estaba limpiando su casa, cuando oyó el timbre. Comenzó a caminar y caminar, y al cabo de un buen rato, llegó a la puerta y abrió. Frente a ella había un cartero que le dijo:
- ¿Es usted la Señora Tortuga?
La tortuga metió la cabeza dentro de su caparazón, pensó un rato y le respondió:
- ¿Y usted, quién cree que soy…? ¿Un canguro?
El cartero, muy serio, le entregó la carta y se fue. Rita, preocupada por el cartel que decía MUY URGENTE en el sobre, la leyó al día siguiente y dio un salto de alegría al enterarse de que su prima Josefina se casaba y la invitaba a la fiesta.
Pensó que era mejor prepararse con tiempo para no llegar tarde, así que tomó un baño de espuma, cepilló su caparazón, se puso colonia, se pintó los labios y salió. Bajaba con cuidado las escaleras de su casa pero, de pronto, resbaló y cayó rodando a la vereda.
- ¿Se lastimó?, le preguntó el portero.
- No, gracias… Ya estoy acostumbrada porque siempre bajo así…
Se puso en camino y, al cabo de dos semanas, llegó al lugar.
- ¡Que mala pata! Josefina vive en el piso catorce…
Muy animosa comenzó a subir las escaleras, porque el ascensor no funcionaba y, cuando después de un mes estaba por llegar al último peldaño, dio un resbalón y… pang… pong… crash… ¡catacrock! Con los labios despintados y el caparazón deslucido, se encontró en la puerta con los novios, que cargados de valijas, volvían de su luna de miel…
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