
El Vínculo Temprano
Durante los primeros meses de vida, el bebé tiene los rudimentos de un lenguaje de amor. Es el lenguaje del abrazo, de la mirada, de la sonrisa, de las comunicaciones de placer y molestia. Este es el vocabulario amoroso antes de que se pueda hablar de amor. El lenguaje rudimentario del amor en el bebé es innato. Está ahí, programado, pero debe ser despertado por su madre. Las manifestaciones de amor que la madre tiene para con su bebé deben ser iniciadas lo antes posible, desde el momento mismo en que nace.
Tres circunstancias afectan básicamente la manera como se inicie la relación afectivamente la madre con su bebé y que comienza mucho antes del nacimiento:
- Durante el embarazo. Aún antes de conocerlo, la embarazada se imagina y fantasea con el hijo por nacer. El nacimiento obliga a la madre a comparar entre el bebé real que ha nacido y el de sus sueños, fantasías y expectativas. Si la realidad y las expectativas son congruentes, el apego o vínculo afectivo se inicia muy pronto después del nacimiento. Si en cambio, realidad y expectativas son diferentes, la madre primero tiene que resolver la pérdida de sus fantasías y expectativas.
- Durante el parto. La manera como se desarrolla el evento del nacimiento y la experiencia gratificante o no de esta experiencia para la mujer, puede interferir en el proceso del apego o vínculo materno-infantil. La sensación por parte de la mujer de haber tenido control sobre los acontecimientos durante el nacimiento, permite que inmediatamente después de que nace el hijo, permite que la relación afectiva se inicie con mayor facilidad. Si en cambio, el evento del nacimiento no cubre sus expectativas y lo vive como un proceso violento y dramático en el que ella es un mero objeto del cuidado médico-hospitalario, en el que adicionalmente se le separa del hijo sin permitir un contacto temprano y prolongado, el apego se inicia tardíamente.
- Durante el postparto. Inmediatamente después de nacido, el bebé tiene un período muy sensible de alerta que dura aproximadamente una hora y que permite iniciar el vínculo afectivo temprano con su madre. Si se cuenta con una madre alerta y despierta a la que se le permite sostener a su bebé en los brazos para darle la bienvenida, acariciarlo y manifestarle su amor, se aprovecha este período de sensibilidad inicial para el establecimiento de este fundamental requisito en la relación madre-hijo: el apego. Después de este período, el vínculo puede aún integrarse, pero es más difícil.
El contacto visual es muy intenso; la madre mira al bebé y éste le regresa la mirada. La madre automáticamente cambia el tono de su voz. Esta comunicación entre la madre y su hijo no es solamente sonora sino que incluye también movimiento: así el bebé se mueve en sincronía con las palabras de su madre en una especie de danza. El bebé no responde de igual manera a otros sonidos distintos al lenguaje. Esta interacción entre la madre y el hijo inmediatamente después del nacimiento no es solo satisfactoria para ambos, sino que también es fisiológicamente necesaria.
El bebé es capaz de generar reacciones y provocar respuestas a sus demandas por parte del adulto, influenciando a su entorno tanto como ellos son influenciados. Estas respuestas diferenciadas de cada bebé son las que constituyen el origen de los diferentes tipos de cuidados proporcionados por la madre en respuesta a ese vínculo. Y lo más importante, que se observa la existencia de un “dialogo” muy particular de intercambio de mensajes, de demandas y respuestas.
Dialogo particular porque en estos primeros tiempos de la vida de un ser humano, esta comunicación se efectúa a través de la tonicidad muscular (rigidez o pasividad de los músculos, contracciones del cuerpo y del gesto, etc.) , de la mirada o contacto visual entre ambos, de las expresiones vocales (llanto, gorjeo, etc.),del tacto, la postura. Y si bien estas expresiones pasan como desapercibidas y obvias en lo natural de ese vínculo entre padres y bebés, contienen todo el potencial del inicio de todo vínculo posterior.
En el momento que una madre toma en brazos a su recién nacido, lo toca, le habla, lo acaricia, lo mira y brinda su calor, son desde un principio otros tantos estímulos vinculares que ya el recibe y que el también podrá responder. Son esos primeros ensayos de comunicación donde el sujeto humano es introducido a la cultura y directamente participando de ella (ya que se sabe que las influencias del medio comienzan en la vida intrauterina).
La descodificación de los mensajes y señales que envía el niño lo incluye en una historia familiar que otorga sentido a eso que el “dice, ratificando ese lugar de ser alguien para alguien. Algo tan trascendente en la vida de un ser humano es lo que transcurre de lo más naturalmente cuando alguien elige ese nombre para un hijo, cuando la mama lo amamanta o lo calma porque llora, o cuando el papá dice que no quiere esa comida “porque ya tiene mi carácter”, es allí donde se va filtrando la particularidad de ese vinculo esencial y que constituye la base de todas las futuras interacciones.
Fomentar el inicio del vínculo materno-infantil inmediatamente después del nacimiento, ayuda a una apertura hacia la conducta maternal que se organiza durante la experiencia del parto y se consolida por la presencia del bebé. El del recién nacido desencadena el mismo repertorio de comportamientos afectivos en el padre que en la madre: también el padre hace ruiditos, contempla a su hijo y le habla y sonríe con naturalidad. Si se le da oportunidad, el hombre puede ser tan “maternal” como la mujer, protector, generoso, estimulante, receptivo a las necesidades de su hijo y cuidadoso.
La confianza en sí mismo y la imagen de sí mismo del niño, serán resultado de todos los mensajes que recibe de sus padres. Si esto ocurre a través de las caricias y abrazos de su madre, del juego físico del padre, o viceversa, no importa en realidad: lo importante es que en conjunto recibe de sus padres los estímulos que lo llevan a ser él mismo.
Información Proporcionada por María Fernanda Martínez
Estimuladora Temprana - Instructora de Masaje Infantil